
En pleno despertar crítico de los años 70, Stanley Kubrick presenta “A Clockwork Orange” (“La Naranja Mecánica” para los hispanohablantes), adaptación de la novela homónima escrita por Anthony Burgess y publicada en 1962, donde la violencia general no sólo incomoda sino que provoca y busca permanentemente una reacción en el espectador.
Ambientada en la Inglaterra del futuro con un punto de vista situado en la década del 70, la película cuenta la vida de un joven de 18 años llamado Alex DeLarge, interpretado por Malcolm McDowell, cuyos placeres máximos son la música clásica, el sexo y la violencia.
La agresividad expuesta junta lo más pesado del Bronx neoyorquino con lo más oscuro de las bandas callejeras de los suburbios londinenses. Así, esta banda de gamberros liderada por el protagonista, nos empuja a presenciar la violencia más cruda, hacerle frente a tanta vehemencia y tragar la realidad, sin posibilidades de dar vuelta la cara.
El pandillerismo juvenil, la imposibilidad de diferenciar conscientemente el bien del mal junto con las teorías conductistas en una sociedad belicosa auguran un futuro totalmente antiutópico y pesimista, que roza la perversión apocalíptica.
No por nada considerado por muchos como uno de los más influyentes cineastas del siglo XX, Kubrick innovó con lentes más rápidos y en la utilización de cámara en mano y nuevos equipos de iluminación que permitieron escenas más dinámicas que facilitan la vertiginosidad característica del film y que mantiene al espectador alerta y no le admite relajarse nunca.
“La naranja mecánica” es considerada en la actualidad un film de culto e incluso sigue prohibido en partes del mundo como Corea del Sur y Singapur. Una producción que refleja el impacto de la sociedad en el ser humano. El protagonista es un ser que no encaja, que no encuentra donde ni cómo canalizar su ira más que en las palizas, maltratos y violaciones a sus semejantes (o no tanto). Se decide a satisfacer todas sus primitivas necesidades, sin importar el lugar, el momento y tampoco las consecuencias: si el mundo es salvaje y despiadado con él, ¿por qué no serlo?.
El título original de la película es "The Clockwork Orange". "orange", en inglés significa "naranja", pero en verdad proviene de otra palabra: "ourang", una palabra malasia donde el autor del libro, Anthony Burgess, vivió durante varios años. El significado es "persona". De esta manera, el escritor hizo un juego de palabras, por lo que el título refiere es a "El hombre mecánico”, que podría entenderse como el protagonista luego de recibir el tratamiento conductista del gobierno. Esto deja dilucidar parte de la personalidad del autor que logró abrumar con su obra al propio Kubrick, quien decidió por propia voluntad censurar y recortar algunas de las escenas más controversiales.
Maria Emilia Franco
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