domingo, 13 de febrero de 2011

Historia de Vida: El Natural desarrollo de las cosas


Con sólo 23 años, Carla M. Franco, una mendocina devenida en rosarina, cuenta sobre su primer proyecto propio: “Bistró 157”, un resto-bar ubicado en calle Balcarce, casi Güemes, donde cobró vida el sueño de la independencia laboral.

La formación profesional y la experiencia, están siempre presentes en su discurso, destacándolas como disparadores del desarrollo natural de las cosas, “se fue dando todo en el momento justo, cuando se tenia que dar y se dio como tenia que ser”, señala con seguridad.

“Surgió algo, lo pudimos aprovechar, y acá esta” cuenta como reflexionando un poco sobre el proceso. Cuando se le pregunta si cambiaria algo sobre él, vuelve a hacer hincapié sobre la importancia de las experiencias “yo creo que de todo se aprende, es todo enriquecedor”, sin embargo, a pesar de valorar los obstáculos, dice preferir “el cambio paulatino”, ni algo estático ni muy cambiante.

Al relatar sobre ese camino natural que recorrió hasta “Bistró” desliza el deseo siempre latente de cortar con las relaciones de dependencia laboral desde un temprano comienzo. “Siempre me gustó la idea de tener algo propio

Cuando la organizadora de eventos y técnica en hotelería habla sobre sus objetivos, afirma que van cambiando pero en esencia son los mismos “siempre seguir creciendo y siempre seguir aprendiendo e ir formándose, (los objetivos) van cambiando a media que uno va superando diferentes obstáculos, pero siempre es el mismo que es crecer, seguir aprendiendo y nutrirse, en realidad ese es el objetivo”

Para ella todo es oportunidad de progreso, todo sirve. Esta es su carta de presentación, además de su sonrisa, que nunca se desdibuja y con la que recibe a decenas de comensales diarios en su pequeño bar. “Algo chico, como para empezar” y apostando siempre al desarrollo natural de las cosas.


Maria Emilia Franco

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