domingo, 13 de febrero de 2011

El Matrimonio igualitario, un avance social


Finalmente se aprobó la ley para matrimonios del mismo sexo. No éramos pocos los que esperábamos una resolución favorable y los que creíamos en este importante avance social que se nutre del derecho nato a la libertad y la tolerancia a la diversidad, garantizando la igualdad de oportunidades.

Decimos avance social porque puede considerarse un cambio ideológico comparable con el del 1947, cuando se inauguró el voto femenino, algo impensado en aquellos tiempos y que hoy en día ni se cuestiona.

Querer los mismos derechos de los que goza cualquier ser humano, sin importar su condición sexual, fue lo que se escucho y comentó en toda marcha y manifestación a favor de la ley. ¿Y por qué no? Son seres humanos como vos, como yo, como él y él o ella y ella que desean unirse en matrimonio.

Es un derecho que se tiene solo por nacer, el Estado no debería obstaculizar y decidir por la propia persona sobre sus derechos, al contrario debería ser la herramienta que garantice su ejecución, no un impedimento. Porque en el respeto por la diversidad, nace la libertad.

Muchos de los opositores a esta ley, incluyen motivos religiosos para descreer en su implementación alegando que va en contra del orden natural establecido por Dios, matrimonios de hombres con mujeres y mujeres con hombres. Pero con este criterio deberíamos entonces estar en contra de los divorcios, porque el mismo Dios nunca establece la separación de bienes ni la disolución de parejas, sin embargo es una realidad innegable. La sociedad avanza, no se queda quieta.

Otros expusieron que no era el momento social para el cambio. Ahora bien si el debate se está llevando a cabo en la sociedad, ¿qué tipo de evidencias hay para decir que no está preparada?, sino todo lo contrario, se está discutiendo sobre el tema y en consecuencia se está analizando la posibilidad para una evolución, para un cambio. La homosexualidad ya no es tabú, es tema cotidiano.

Las leyes van cambiando a través de la historia, condicionadas por la sociedad y los cambios ideológicos. Hay que legislar sobre lo que antes no era considerado y hoy es realidad presente y sonante. Es un avance legislativo considerar lo que hasta no hace mucho parecía inconsiderable. Sin embargo, la sociedad empuja para delante, contra las voces reaccionarias que siempre existieron en la historia. Lo celebrado es no habernos quedado estancados, dar lugar, por medio de la ley, a la representación igualitaria.

María Emilia Franco

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