domingo, 13 de febrero de 2011

Fútbol es mucho más que eso.

Al mismo tiempo que se dejaba atrás el feudalismo del Antiguo Régimen para dar paso a la conformación de un Estado –Nación (siglo XIX), se llevaban a cabo los primeros intentos para unificar los códigos de fútbol. La propagación de éste en el mundo tuvo que ver con la propia expansión de su creador y máximo impulsor, Inglaterra. Esto desencadenó el fenómeno que es actualmente la Copa Mundial organizada por la FIFA, el evento más famoso y con más espectadores en el mundo, que dobla la audiencia de los Juegos Olímpicos.

Si bien existen federaciones de fútbol que no son parte de la FIFA, nadie es ajeno a los eventos deportivos que se están llevando a cabo en Sudáfrica, mucho menos quienes tienen sus corazones en los equipos que están en la carrera por el balón de oro.

Puede establecerse un correlato entre la política y la religión, y por lo tanto con una identificación cultural de los países participantes ya que el fútbol es no sólo un deporte sino también una construcción cultural y como tal se encuentra influenciado y modificado, al mismo tiempo, por los cambios, principalmente tecnológicos, que caracterizaron al siglo XX y universalizaron los intercambios y las relaciones sociales.

De esta manera, el fútbol se fue convirtiendo en un depósito de entusiasmo y fervor nacional y, como si esto fuera poco, en un recurso “no oficial” para aquellos países en busca de reconocimiento por parte de los distintos organismos internacionales que los desconocen como tales. Ir detrás de la aceptación de una cultura común y una fuerte identidad de país a través del deporte más popular no es casual y la propia mundialización e identificación como país se convierten en prioridades que, hasta a veces, superan al objetivo del juego por sí mismo.

Pero como efecto de la propagación y el éxito del fútbol, éste fue adquiriendo cada vez más carácter de empresa, acorde al contexto preponderante capitalista. Hoy fútbol es espectáculo y negocio, un elemento aglutinador de masas, elemento de conflicto y de paz, pero por sobre todo de especulación monetaria.

Ya no es posible concebir al fútbol como un mero deporte y entretenimiento, tal vez sea por eso que es tan difícil resolver la dicotomía recurrente entre fútbol y pasión.

María Emilia Franco

No hay comentarios: